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Expedientes Judiciales en Riesgo: Multas de Hasta 20 Millones de Euros por Fallos en la Protección de Datos

 

En los últimos años, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha intensificado los mecanismos para garantizar de manera rigurosa el cumplimiento del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales (LOPDGDD). Este aumento en la rigurosidad se traduce en un considerable incremento tanto en las inspecciones como en las sanciones económicas, dirigidas a proteger no solo la privacidad de los clientes, sino también a garantizar la confidencialidad, integridad y disponibilidad de los datos gestionados por las empresas. Uno de los ámbitos más sensibles en este contexto es la seguridad de las comunicaciones electrónicas y la gestión de archivos digitales que contienen datos personales, donde la ausencia de medidas adecuadas, como el cifrado o la protección mediante contraseñas, puede derivar en multas significativas. En este artículo, analizamos cómo la AEPD está aplicando estas sanciones, el papel crucial de las tecnologías avanzadas para salvaguardar la confidencialidad de la información y las mejores prácticas que las organizaciones deben adoptar para cumplir con la normativa y evitar sanciones severas.

 

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) impuso sanciones económicas por valor de 35,6 millones de euros en 2024


Funciones Clave del RGPD y la AEPD en la Protección de Datos

El marco normativo vigente en España para la protección de datos personales se sostiene principalmente en dos pilares fundamentales: el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea y la Ley Orgánica 3/2018, de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales (LOPDGDD), que adapta, complementa y desarrolla el RGPD en el ámbito nacional. Mientras que el RGPD establece los principios básicos, derechos y obligaciones comunes en toda la Unión Europea para el tratamiento de datos personales, la LOPDGDD incorpora especificidades propias del contexto español, entre ellas nuevos derechos digitales, como el de la desconexión tecnológica, una mayor protección de menores y normas específicas para el uso de sistemas de videovigilancia.

Este marco legal obliga a todas las organizaciones que manejan datos personales en España a adoptar medidas rigurosas para garantizar la legalidad, transparencia y seguridad en el tratamiento de la información, así como a respetar los derechos de los ciudadanos, tales como el acceso, rectificación, supresión y portabilidad de sus datos. Además, la LOPDGDD establece responsabilidades claras y sanciones para quienes incumplen estas disposiciones.

En este marco, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) cumple una función fundamental como organismo responsable de la supervisión, garantía y sanción del cumplimiento normativo. Su misión es proteger los derechos y libertades de los ciudadanos en materia de datos personales, fomentando la responsabilidad activa de las entidades mediante procedimientos de inspección, auditorías, vigilancia y asesoramiento, y, cuando corresponde, con la imposición de sanciones económicas.

Entre sus funciones destacan:

  • Supervisión y control: la AEPD realiza investigaciones, inspecciones y auditorías para verificar que las empresas cumplen con sus obligaciones legales.
  • Capacidad sancionadora: puede imponer sanciones administrativas que varían desde advertencias hasta multas millonarias, en función de la gravedad de las infracciones cometidas.
  • Asesoramiento y divulgación: proporciona guías, recursos y recomendaciones para facilitar a empresas y ciudadanos la comprensión y el cumplimiento de sus derechos y deberes en materia de protección de datos.

 

La AEPD refuerza de manera continua sus mecanismos de control para asegurar que las organizaciones adopten las medidas necesarias que garanticen la confidencialidad, integridad y disponibilidad de los datos, adaptándose a los desafíos que plantean tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, el big data y la creciente digitalización del entorno empresarial y social.

 

Incremento de Inspecciones y Sanciones por Incumplimientos en Protección de Datos

En los últimos años, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha pasado de ser una entidad centrada principalmente en la concienciación hacia una autoridad sancionadora mucho más proactiva y rigurosa. Este cambio estratégico se traduce en un notable incremento tanto en el número de procedimientos sancionadores tramitados como en la cuantía de las multas impuestas. En 2024, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) impuso sanciones económicas por un importe total superior a 35,6 millones de euros, según se refleja en su Memoria Anual 2024. Este dato evidencia un aumento significativo en la actividad sancionadora que afecta tanto a grandes corporaciones como a pequeñas y medianas empresas, así como a autónomos. Esta evolución refleja la importancia cada vez mayor que la AEPD concede a la seguridad de la información y a la protección efectiva de los datos personales frente a riesgos, vulnerabilidades y malas prácticas.

Un caso destacado en 2025 es la multa de 1,2 millones de euros impuesta a la multinacional Orange, sancionada por no implementar medidas adecuadas para prevenir ataques de SIM Swapping, un fraude mediante el cual delincuentes obtienen acceso a datos sensibles a través de la duplicación fraudulenta de tarjetas SIM. Este incidente subraya la necesidad de establecer protocolos robustos para la verificación y protección en la gestión de datos personales.

Otro ejemplo relevante es el de Ibermutua, sancionada con 600.000 euros debido a un error en el envío de notificaciones que provocó la divulgación no autorizada de datos personales sensibles de miles de personas a empresas y asesorías externas, vulnerando gravemente el principio de seguridad establecido en el RGPD.

En relación con los riesgos específicos en las comunicaciones y archivos digitales, la AEPD ha impuesto multas significativas por el envío de correos electrónicos con datos personales sin el adecuado cifrado o sin protección mediante contraseñas. La normativa establece que las infracciones pueden clasificarse en leves, graves y muy graves. Las sanciones pueden ir desde simples apercibimientos hasta multas que, en los casos más graves, alcanzan los 20 millones de euros o el 4% de la facturación anual global de la entidad infractora, aplicándose la cifra más alta.

En particular, la ausencia de medidas técnicas y organizativas suficientes para proteger la información transmitida electrónicamente, como el cifrado o el control de acceso seguro a ficheros, se considera una infracción grave o muy grave. Por ello, las empresas deben implementar mecanismos que garanticen la confidencialidad, integridad y disponibilidad de los datos, no solo para evitar sanciones económicas severas, sino también para proteger su reputación y mantener la confianza de sus clientes.

 

Tecnología Avanzada para Proteger Datos: El Cifrado como Escudo Indispensable

En un entorno marcado por la creciente digitalización y la complejidad normativa, las organizaciones deben sustentar el cumplimiento del RGPD y la LOPDGDD en la adopción de tecnologías avanzadas que garanticen un tratamiento seguro y responsable de los datos personales. Entre las medidas tecnológicas más destacadas se encuentra el cifrado de datos, una técnica que transforma la información en un formato inaccesible para terceros no autorizados, asegurando la confidencialidad tanto en el almacenamiento como durante la transmisión.

Complementariamente, la autenticación multifactor (MFA) añade capas adicionales de protección en el acceso a sistemas y archivos, reduciendo significativamente el riesgo de accesos no autorizados. Este método requiere que el usuario verifique su identidad mediante más de un factor, como puede ser una contraseña combinada con un código temporal generado en un dispositivo móvil o una verificación biométrica, lo que dificulta considerablemente la exposición indebida de datos.

Otras herramientas tecnológicas esenciales incluyen la seudonimización y la anonimización, que limitan la identificación directa de las personas dentro de los conjuntos de datos, así como sistemas avanzados de monitorización, basados en inteligencia artificial, que detectan anomalías en tiempo real y permiten una respuesta rápida ante posibles brechas o ataques. Además, el borrado seguro garantiza la eliminación irreversible de información sensible, impidiendo su recuperación y acceso indebido.

No obstante, la protección de datos va más allá de la tecnología. Las organizaciones deben implementar buenas prácticas integrales que incluyen la formación continua del personal, protocolos claros para el manejo seguro de la información y revisiones periódicas de las políticas de privacidad y seguridad. Garantizar que los usuarios puedan ejercer fácilmente sus derechos, como el acceso, rectificación, cancelación y oposición (ARCO), fortalece la transparencia y la confianza.

Para mitigar el riesgo de sanciones, las empresas deben adoptar una actitud proactiva y preventiva, realizando evaluaciones de impacto sobre la protección de datos (DPIA) y manteniendo actualizado un plan de respuesta ante incidentes. Estas medidas no solo aseguran el cumplimiento legal, sino que protegen la reputación y consolidan la relación con clientes y usuarios, en un contexto donde la privacidad se ha convertido en un valor estratégico.

En definitiva, la combinación de estas tecnologías avanzadas y buenas prácticas organizativas forma la base imprescindible para una gestión eficaz, segura y conforme con los estándares exigidos por la AEPD y el RGPD.